5.1.08
Queridos Reyes Magos:
12.12.07
De mis veinticinco a sus doce.
- Y quién chingados te crees tú para evitar que los demás sufran lo que tienen que vivir?
- ...
('ta madre. Otra vez ganó)
- LuMmo.
6.12.07
De la filosofía de baño.
¿Cuál es la excepción a la regla de que toda regla tiene una excepción?
-LuMmo.
PD. ( 'ta madre.. en lo que desperdicio el cerebro... en lugar de estar matando mutantes espaciales en el 360.)
4.12.07
De Metatextos.
Por cierto, según las reglas, este primer texto se va a una ignominiosa zona de la página denominada, tentativamente, "Atrasados", debido a que hace ya varios días que se cerró el primer tema y yo apenas me enteré. Mbú.
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Si usted compra el cerebro en supermercado, busque que ya venga precocido; esto facilitará el proceso y acortará los tiempos de cocción a la mitad. Si prefiere comprarlo en cefalería será necesario descortezarlo; una vez limpio, corte por el cuerpo calloso y ponga a baño maría el hemisferio izquierdo. Recuerde que dicho hemisferio es siempre más fibroso, por lo que habrá que dejarlo por espacio de quince minutos a fuego bajo antes de colocar el derecho. Una vez hecho esto, puede usted probar la consistencia con un tenedor: si la superficie es suave, y la coloración se ha tornado rosada, entonces coloque dentro de la cacerola también el hemisferio derecho. Este proceso conservará sus propiedades nutrimentales, y el sabor no se perderá por el gratín.
Cuando se hayan cocido ambos hemisferios por alrededor de veinte minutos a fuego medio, colóquelos en una bandeja previamente aceitada, y cubra con una sábana de queso mozarella seco. Esparza pimienta y orégano, y métalo a un horno precalentado a 200 grados durante veinticinco minutos.
Para la salsa de médula únicamente es necesario licuar media taza de sustancia gris con un cuarto de taza de jugo de limón, unas gotas de salsa inglesa, dos cucharadas de consomé de pollo en polvo y vino blanco.
Para la presentación, corte el cerebro en rebanadas uniformes de un centímetro y báñelas con la salsa de médula. Acompañe con cebollines asados, y un arreglo de vértebras formando una flor. Una ramita de cilantro favorecerá el color del platillo.
Bon appetit!
(Receta tomada de la revista Bistro Ghoulmet, No. 74, pag. 19)
"
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-LuMmo.
2.12.07
De las almas gemelas.
Desmadrugados y madrugadores nos vamos mirando las palideces mutuas. Nos reconocemos. Ya sabes que yo, aunque quisiera -que no quiero- nunca podría pertenecer al segundo grupo.
Entre tú y los despertares, el hilo conductor es sencillo: tú y yo, hermanita, tenemos deudas. Una es ver un amanecer juntos.
Recién me entero que estás más lejos de donde te dejé la última vez. Mucho más lejos. Muchísimo. Recién me entero que ya comenzaste: que ahora sí, sólo es cuestión de tiempo para que dejes caer una pluma en cada rincón de este pinche mundito de maravillas.
Un día dijiste: "Y tú me hablas de libertad? si tú eres el principal esclavo de tus propias convicciones". Si yo hubiera sido el destinatario de tal sentencia, habría revirado diciendo "Yo no tengo convicciones". Pero luego te pienso, hermanita, y me hallo la grata sorpresa de que de pocas cosas estoy tan seguro como de ti.
Recién me enteré, ya te decía, que sobrevuelas otras latitudes, y nada, en mucho mucho tiempo, me ha hinchado más el orgullo. Mi almita gemela ya despegó.
- LuMmo.
PD. Ya amaneció. Ya es hora de meterse a dormir.
22.11.07
De lo que soy.
Ahora que una voz detrás de mí me obliga a voltear,
que duermo sin vicio,
que olvidé el pan para abrir camino,
ahora que maté a tiros las revanchas,
y los recuerdos son genios embotellados, a dos por diez;
cuando más necesitaba un (suspiro, candado, eslabón, horizonte)
mientras mis huellas demolían palabras,
y el eco rebotaba en los pulmones
(¿gritos a mí? saca boleto)
no estuvimos.
Cuando soy sin apellido,
como hoy, como cuando paso por debajo de las puertas;
me encuentro con dos conclusiones inamovibles:
Mi pasado va tirando aceite
(y la invisibilidad también es un superpoder)
-LuMmo
15.11.07
Debo regalo.
Nomás tú podrías haber nacido un martes trece de noviembre, y estar orgulloso de ello.
Para mí, el mejor día de mi vida:
Feliz cumpleaños.
-Yomero.
PD. "Hoy es jueves, dijo el martes..."
13.11.07
De la Poetoidesía (2da. y última parte)
Escribíamos hace no mucho sobre las bondades de la poetoidesía como sustituto del azúcar. Los sustitutos de azúcar previenen la diabetes, pero provocan cáncer. A final de cuentas, todos somos mortales, y aquellos tiempos no fueron la excepción. La poetoidesía se murió de cáncer:
Más o menos cada tres semanas, el nunca bien ponderado Coyoacán (sí: sé que es un lugar común, pero who chingados cares?) recibía la visita de este grupito de raros ataviados en sus mejores disfraces, inmersos en una ciudad en la que lo que menos escasea son los raros enmascarados. Ante la mirada broncínea de doña Frida, seis o siete de los nosotros de entonces nos reuníamos a desnudarnos un rato ("es metáfora, Miguel") y despistar al mundo con sopitas de letras.
Lufemol, que para esas épocas ya estaba agarrando color y hábitos alimenticios, se topó por esas épocas con quien fuere alguien que le diera motivos, y quien le mostrara, huellas mediante, el camino que llevaba a un lugar que, luego supo, se llamaba Destino. Al menos eso cuenta con un cigarro en la boca, ahora que lo entrevisto para hacer esta burla de crónica.
Los cófrades virtuales que nacimos con el proyecto éramos varios. Ahora mismo, y a riesgo de omitir a alguien importante, recuerdo que en la primera camada de poetoides vendría Luna_Ella, el maese Abdiel, el Moro antes de Jorrick, la maravillosa -punto- Isa Zapata, la Skene -ya veo venir los chingadazos-, Frida Cósmica en su periodo dada, quien acercaría a Cynthia (primera madre de poetoide sXXI), el yononacíparamar Saúl, Maggie y el buen Zombie; poquito después el Tocayo de guitarra y lana, la Jica cole de mis quereres y Juanjo Junoy -entre lo público y lo privado: que bruto, que poesía!-, Adma xoxo, y Alejinoquia. El hermanazzo HACS y su faloescatobra del país de las maravillas cayeron ya mucho después, y se volvieron imprescindibles para el simplón que escribe. Muchos otros se asomaron a la ventana; algunos para verse reflejados en el vidrio; otros, para hacer gestos, y algunos más sólo por curiosidad.
Todo se paisajeaba en lindos colores por aquellas épocas. Muchos comentarios, mucha buena letra, saluditos personales, reuniones, tocadas... hasta que el muñequito de pijama roja le habló suavecito a nuestros egos, y el megalómano que todos llevamos dentro se infló y se infló. De pronto, la camaradería tornó en competencia, y las flores y jitomates se petrificaron, descalabrando a más de uno.
Hubo bandos y rehenes, me acuerdo. La cosa más divertida, hasta que ya no lo fue tanto. Una piedra acertó justo en mi columna vertebral, y tras la conmoción, caí en cuenta de que era hora de definirme. Los detalles sobran: mi elección fue salir a buscar cigarros y, de paso, aprender a fumar. Supuse que sería necesario por si alguno de estos días me tocaba entrevistar a Lufemol, y él me ofrecía uno de las muchas cajetillas que usa de pretexto para sentarse a no dormir.
El grupo, los otrora poetoides, está ahora disgregado. La deserción fue masiva. No pienso ni mucho menos haber sido el que los congregara ahí; más bien creo que mi elección fue secundada por quienes querían hacerlo desde antes. Me imagino la escena como si el viejillo que da de comer a las palomas de repente soltara una patada: todos salimos volando en direcciones distintas, y cada cual a su estatua.
Algunos mantenemos contacto. Otros, franca y dolorosamente, no.
Ahora, a varios años de distancia, la propuesta renace. La Poetoidesía en Versión 2.0, con reglas nuevas, origen y caos también nuevos, personajes distintos, circunstancias extrañas y un montón de "cómo crees!?" como parte del nuevo envoltorio. A pesar de mi reconciliada condición de carroñero, la duda surge: ¿Quiero?
La neta, no sé.
"ATTE"
-LufeMmol
31.10.07
... de un tiro." -Segunda y última parte.
"Hijos de puta. Cumplieron"Por supuesto, si en mis manos hubiera estado, el nunca malo quinto regreso habría sido nomás el prolegómeno de otros setenta. Bien habría valido la pena deshilar la noche cobrando todos los pendientes que tenían las desvencijadas gargantas de aquellos individuos con este servidor.
Vea usted esto, estimad@ lector(a) de este juguete: En esta esquina, con un vibrato exagerado y una vejez cálida y centelleante, Joan Manuel Serrat!... y en esta otra, con la voz arrugada y portando orgulloso los tatuajes de un pasado bucanero, Joaquín Sabina!
El alucine empieza sonorizado con ambulancias: el anuncio de que Sabina y Serrat desaparecieron un rato y están siendo transportados en ambulancia; por tanto, el concierto se suspende. Es entonces que el ulular se apaga con los primeros compases de un híbrido entre Ocupen su localidad y Hoy puede ser un gran día. A partir de ese momento y hasta las tres horas posteriores, no hay descanso. No al menos para un raro como yo, rodeado de almasviejas que gozan cada jodida palabra dicha, escrita, cantada u omitida por cualquiera de estos dos (bien diría el Joaco) 'cabrones gachupines'. Los placeres van desde los chistes compartidos olvidados a media hechura, las voces enmohecidas o lijadas a fuerza de whisky (sin soda), las canciones con las etiquetas despegadas, las guitarras exquisitas, la compañía, la memoria espoloneada por todos lados... ya el Poema de amor como los Peces de ciudad, o la Lucía que yo conocí disfrazado de alguien más, abrían las coladeras y sacaban del drenaje sus respectivas historias.
De ahí al mentado cuarto regreso, las palabras sobran: Y sin embargo... en Serrat, No hago otra cosa que pensar en ti en Sabina, Contigo en Serrat, Señora en Sabina... y Enemil diafragmas entonando a coro que nacieron en el Mediterráneo, y compartiendo más de cien mentiras que valen la pena.
Las 'ahuevo': Penélope, Y nos dieron las diez, Cantares, Calle melancolía, Aquellas pequeñas cosas, Barbi superstar...
Las sorpresas: Para la libertad, Corre dijo la tortuga, Algo personal, Aves de paso, Tu nombre me sabe a hierba...
Mis deudas personales: Benito, La canción más hermosa del mundo, El sur también existe, Con la frente marchita, Vencidos, Torre de Babel, Piel de manzana, Esta boca es mía, Sinceramente tuyo, La canción de las noches perdidas y el romancito de Curro el Palmo... entre otras muchas.
En resumidas cuentas, un conciertazo el que ahora les presumo. Definitivamente: a estos dos, el mundo les queda chico.
-LuMmo.
29.10.07
De los números en cuenta regresiva.
Sabes..? Pensaba hoy algo importante, como todo lo que debería pensar y nunca hago:
Si muero mañana, tú lo sabes de primera fuente, me quedo con facturas pendientes. Viajes, historias, palabras, personas, amores, banderas... destino, desidia y miedo mediante, mi balance general se escribe en números rojos y letra de molde. El síndrome de abandono, como tú lo llamas, es un juego al que me gusta recurrir cada vez que el mundo cambia de color.
-Y mi escala cromática anda vuelta loca.-
A ti y a mí esa escala siempre nos vino guanga. Jugamos a recortarla por cachitos y decorar con ella nuestro edencito privado. Sin embargo, ahora que nos llovió en el jardín, y que no hubo más remedio que correr cada quien a su refugio, toca evaluar lo que se mojó en el tendedero.
Paracaídas parecidos a promesas, juramentos de plástico hechos en la última mesa de un antro, o una caja verde repleta de lápices de labios se asoman entre los recuerdos que no tuvimos, aunque eso mismo los disfrace de inolvidables. Las envolturas de los cuentos que no contaste o los buitres silbando las canciones que no canté, son tatuajes de quemaduras en los brazos que no fuimos, en la espalda que cada vez me es más ajena.
Y sin embargo, no hay segundo que no se ilumine de tu voz de tormenta y lluvia calma.
Recién me hacías una pregunta que no entendí, y aún así respondí como el soberbio que me jacto de ser.
Mi respuesta no cambia, pero su intención se dulcifica: hemos sido lo que debimos ser.
Mi gracias es pequeño. No llena la luna entera, pero busqué que la media luna que sí abarca tuviera rigurosa forma de sonrisa, y lo he logrado.
Sé feliz.
-LuMmo.
PD. Y responde el teléfono alguna vez.
Desde la vitrina.
-LuMmo.
23.10.07
De los vecinos.
¿Y qué quieres que yo haga? Nada. Era solo para hacer conversación. De nuevo, ambos supimos que yo mentía. Lo que quería que le abriera la cabeza a ese niño como si se tratase de una nuez, y diseccionara cada centímetro de su retorcido cerebrito hasta hacerse de las conclusiones más geniales, mismas que tuviera la decencia de vaciar en un informito que él mismo se prestara a leer y explicar para mi escaso entendimiento. Y de preferencia, si no es mucha molestia gracias, la gentil sugerencia de un tratamiento adecuado para este juditas empañalado...
-No voy a hacer tu trabajo, güevón.
Y entonces recordé por qué estaba yo allí: oiga, Don Segismundo, una molestia: ando buscando entre los conocidos un tótem o, cuando menos, un diván que le sobre, porque ando con un sueño atravesado, y ya fui con Doña Frida y con la señora Remedios, la de la botica, pero nomás me lo enredaron más. ¿Será que me tenga ese detalle?
- A ver, espérame...
-LuMmo.
15.10.07
De la mediocridad.
-LuMmo.
28.9.07
De lo que se dice a veces en el jardín botánico.
-LuMmo.
19.9.07
De la vocación.
-LuMmo.
31.8.07
De las fotos VI
La LuMmix se lució.
-Bueno, a mí me gustaron..-
-LuMmo.
28.8.07
Parte de noticias.
A mi derecha, una chavita se ríe frente al monitor. Sospecho que coquetea por Messenger.
Anoche hubo un eclipse lunar que, por supuesto no vi. El muy inmoral decidió oscurecer mi mundo a las cinco de la mañana.
Tarzán acaba de cruzar la puerta del café Internet en el que escribo.
Si mis cálculos no fallan, estaremos a unos veintitantos grados celsius. Suficientes para humedecer mi frente sin que se note a simple vista. Son las 21:17.
Me despido de la Maga.
Calderón se reunió con Elvira Arellano, dice MSN News. No sé quién es Elvira Arellano.
Por la mañana, escuché, con beneplácito, la nueva rola de Ismael Serrano. No me encantó, aunque eso no le resta calidad. Mi opinión debe importarle poco a Serrano.
Brain Challenge es excelente.
Sin novedad en el frente.
-Que vida aburrida tengo-
-LuMmo.
9.8.07
Del anecdotario III.
19.7.07
De la Poetoidesía (1ra. parte)
Quien no sepa de este servidor de tres o cuatro años para acá, déjeme le cuento la erendirésica historia aquella en que la Red nos hizo varios regalos, todos envueltos en una caja cuya tarjeta sólo decía "Poetoidesía trademark".
Esto es: permítanme contarles la historia de Poetmex, versión 1.0, y desde la perspectiva de este camaleoncito que aún no acaba de jugar.
Comenzaba el tenso 2002 que habría de traernos el encanto de una nueva guerra sin pies ni cabeza, en el que la expresión "las Torres" seguía siendo dramática, y Corea y Japón prometían un mundial épico -que después habría de convertirse en un largo-largo bostezo-. Acá, en los íntimos entresijos de la convulsa Ciudad de México, el caos urbano bosquejaba una (otra) manera de entender la poesía.
Por aquellas épocas LuMmo no existía. Lufemol era un embrión flojeando en la matriz de su mamá (Poetmex), y su papá -Yomero- ni siquiera sospechaba su existencia. Había contracciones y dilatación para que el Mostro fuera parido entre algodón (sí: aquello era un castigo del Señor) y el Little Demiurgo socializaba con Ella y con otr@s álguienes, aunque todavía no terminaba de cambiarnos la voz.
El verbo era sencillo: compartir.
Y departir, ya que el gato andaba encarrerado. El chiste era asumir que la poesía se parece más a un pantalón de mezclilla que a un corbatín de moño.
Las invitaciones a ser parte del asunto fueron personales, me acuerdo. Arbitrariamente, confieso, aquellos cuyas letras me removían el cerebro, las tripas, el corazón o algún otro órgano interesante, fueron convidados a ser parte de la primera oleada de poetoides: un grupito de irreverentes de las letras, en el que Internet fuera un anzuelo común, y que, al paso del tiempo, habría de hacer suyo un rinconcito chilango. A saber: el parque Frida Kahlo, en Coyoacán.
Ahora mismo, mientras escribo esto, entré al grupo a checar su historia. Tenía mucho-mucho tiempo de no hacerlo. Aún no tomo, ni fumo, pero sigo sin hallar la tienda para comprar los cigarros tras los que prometí volver.
Pero lento, que apenas vamos arrancando.
La poesía siempre me fue ajena, como la mujer de otro. Me descalifico de antemano para emitir cualquier opinión sobre forma o fondo de lo escrito por otros. Sin embargo, la idea de arranque del proyectito fue el jugar a enriquecer las letras ajenas, y ser nutrido por prójimo que se animara a hacerla de palero o tirajitomates amateur. La dinámica era simple: uno lanzaba sus letras a un foro público; el pópulo, con antifaz y gorra de quedirán, comentaba sobre la forma, el fondo o las consecuencias de lo ahí expuesto. El poetoide en cuestión recibía comentarios y... pues ya.
(Yo casi siempre me animé al primer bando, el de los guayaberos, aunque debo admitir que no siempre dije todo lo que pensaba sobre lo que escribían otros... la neta, había escritos espantosos -y los de entonces no me dejarán mentir- que ni siquiera resultaban honestos, sino nomás un forzado intento por caer en gracia de los que ahí pululábamos.
Simón: ése es un juicio, pero pasa que, a varios años de distancia, ya no hace falta mentir)
Pero pasaba también que los cófrades a veces se aventaban unas cosas que llenaban el monitor completo. Im-pre-sio-nan-tes. Bastaba leer "Soy apenas intento de mito / como los ángeles cuando emigran..." de la Zapatita para entender que me estaba metiendo entre las patas de los caballos. "Cavamos con el cuerpo tumbas sobre la cama para estirar el tiempo inmóvil de sábanas, cobijas, almohada y un televisor que amortigua la herida con pequeñas dosis de tragedias lejanas.." decía un admirabilísimo Juanjo Junoy, y sus comentarios sencillos y quirúrgicos, contrastantes con la joya de sus metáforas, dejaban un indeleble caminito de migas de pan para seguir. Ella, por supuesto, brillaba ("distribuirte equitativa y ancestralmente entre mis muslos transparentes, abiertos por tus colores..." o "de tu voz deseo los pliegues ocultos / De tu voz los minerales instintos que te componen para mi cuerpo callado... suplicante.") como siempre lo hace. Lo iluminaba todo -que eso, para un tragaluz, es decir mucho-.
--- Fin de la primera parte---
19.6.07
... de un tiro".
['Peces de Ciudad']




