30.4.08

De los recuerdos que uno se puede encontrar tirados en las banquetas de Morelia.

Recordé.

Ya les cuento: regresamos de Morelia hoy mismo. Ya tarde, y muertos de cansacio: el Vocho y yo ya no estamos para estos trotes [lo cual no determina en modo alguno, por supuesto, que estemos planeando dejar de hacerlo... es sólo una cruenta realidad que debemos admitir. Yo estoy sedentarizándome, certifica mi panza, y a él le hace falta un chicote nuevo en el clutch].


Esta vez fuimos acompañados por una tercera aventurerilla, que se nos unió de último momento. Muy bienvenida la de la sonrisa inocente.

¿Qué fuimos a hacer a Morelia? sencillo: lo que sea que se hace en Morelia durante un viaje sin objetivo. Deambulamos por sus callejuelas, entramos a sus bares, paseamos por sus zoológicos, reconocimos a su gente y compartimos piel y sábana desprovistos del molesto pudor inicial.

[Bueno, el Vocho no. Él se quedó afuera]

Ahora sí, entramos en materia: recordé. Este par de dias hubo bocadillos de varios pasajes de mi vida. Nada muy revelador; sutilezas: olores, imágenes, canciones, palabras.

Como aquel día en que, mientras la adolescencia comenzaba a cicatrizar, yo me enamoré un poquito más de la chef al verla maquillada de noséquién de Kiss, recorriendo desde Chapultepec hasta los lindes de San Jerónimo en su peserito, sólo por el encanto de ser quien era.
(Se acuerda, mi estimado?)

O la implacable progesión de En el claro de la Luna, con la que Silvio, talismán y cataclismo mediante, condenó una historia anónima que no pudo ser miel de abeja en vez de sal.

Recordé las interminables discusiones en que sabíamos todo. Bueno, yo no: ellos. Ustedes. Y yo los contemplaba boquiabierto. Sabían tanto, y había tanto asombro en el aire, y una guitarra que nos explicaba los silencios: era que pasaba un ángel y nos robaba la voz. La poesía no era un brebaje oscuro, ni un reglamento (jo! toma eso, Becquer!).

Y también que tengo un amor desfasado, que callé cuando no debí y ahora es la anécdota más socorrida de dos viejos que se aman sin saber si al final quedarán juntos, o si todos sus planes de perpetuidad son sólo una broma compartida. Y la vieja de este viejo, que nunca ha sido suya, sino más bien él de ella, a veces renace de su amor callado por uno que vive en la Morelia que hoy su desfasado viejo comparte con alguien más.

Recordé al abuelo en gente desconocida. En ancianos que varias vidas atrás anduvieron en sus pasos, y que hoy (o ayer, o antier) se sientan a regalar folletos a los turistas de sombrero y cámara, sin hablar jamás sobre su historia compartida con mi abuelo.

O aquel sueño, el único. Nunca más he volado: sólo aquella vez en que me confundía con una parvada y cruzaba a vuelo la tierra mojada de Guanajuato, tan parecido su olor con esta, la de ayer; recordé a mis otros parientes, los innombrables, los del silbato del tren que anoche no nos dejó dormir. Mi abuela, la que murió hace doce años sin morir, y estrenó nietos nuevos sin decirnos adiós o buena vida.

Recordé que soy michoacano. Así, con minúsculas, como soy capricornio, diestro y egoísta.

Y sobre todo, recordé la forma en que se acaricia sin prisas; recordé las noches más parecidas a paréntesis que a sentencias; recordé la forma correcta en que se consuela a quien ha tenido pesadillas en las que uno mismo es el tirano. Recordé que caer de pie es un arte que aún no domino. Recordé mucho en dos días.

Lindo viaje.
.

23.4.08

De las victorias pírricas.

Estoy de regreso.

Sé que estuvieron retorciéndose en las madrugadas por mi ausencia, sumidos en una interminable congoja por saber si estaría bien, si habría comido ese día, si traería suéter, si no me habría metido en algún problema irresoluble que pudiera nomás derivar en los separos. No, nada de eso, y aprovecho para pedir disculpas por las preocupaciones gratuitas que les provoqué. Estoy sano, salvo y completo; nada que lamentar.

Lo que sí, la vida ha andado varias vueltas en los últimos días. Mi primera entrevista de trabajo (¿les dije que la burocracia y yo nos separamos por un tiempo? la muy pérfida me dijo que así era mejor, que debíamos darnos nuestro espacio... vas a ver, recabrona... me voy volver neoliberal y entonces sí vas a regresar rogando)

Bueno, el asunto es que tuve una etrevista de trabajo con un funcionario muy acá. Bueno, yo digo que era muy acá porque me hizo esperar un ratote en la salita. Para no alargarnos el cuento, al final de la entrevista el funcionario invocó a los dioses del perenne desempleo con un conjuro tan solicitado como eficaz: "Nosotros te llamamos". Huelga decir que anoche dejé mi celular prendido por si llamaban en la madrugada, pero no. Yo creo que ya no tardan. No pasa de hoy.

Por lo demás, todo bien. A quienes se preocuparon por el post it de unas semanas atrás, muchas gracias. No pasó nada. Mucho drama por una chingadera que al final no sucedió. Ya les digo, un par de semanas realmente convulsas: La maestría a tiro de piedra; robo-recuperación; sonrisas nuevas (muchas), trámites pendientes, dinero (poquito, pero algo es algo) y algún aliado recién llegado, volteretas, vuelta a la práctica clínica (honra y larga vida a la Cédula Profesional!), hurracarranas: que bárbaro, Magadán!

Y además, Robotina y mi vuelta al posteo. Chido.

Paz.

.

PD. Creen ustedes que a los funcionarios muy acá les moleste el pelo largo?

25.3.08

De Fabiola, Sergio, y cómo las circunstancias lo envuelven todo.

Vinieron Fabiola y Sergio. Es hermoso recibir gente querida que nos visita en el exilio. Por lo pronto ya estamos preparando la siguiente para el puente del primero/cinco de mayo. Quien se apunte, bienvenid@. Tenemos mucho suelo, y pensamos aprovecharlo todo.















.

10.3.08

No te entiendo.

Recuérdame ¿qué estoy buscando en tí que no tienes?

A fin de cuentas no somos tan lejanos, aún cuando los tiros de piedra se rían de nosotros; de tí y de mí ambos y nuestra esperanza a río revuelto. Cuando un grito no te basta para tapar mis ojos con tu espalda, ni a mí la liebre me ha tentado a desnudarla y descubrir su madriguera, ¿qué decir que no sobre?

¿Qué dicta la moneda? águila: inocencia, sol: desacato. A fin de cuentas, mis respuestas siempre caen en la duda marginal, esa que no despide calor ni tiene frío. "Tus dudas se parecen tanto a mis respuestas" habría dicho alguna vez, si mi voz no fuera también de cerradura.

Si al final, no entenderte es tan sencillo como en mí es desear olvido. Si yo te dijera, dije, la mierda que es mi nombre disuelto en otra voz, cuando soy nocturno y prefiero los sonidos apagados...

¿Me permite un momento, señorita? pedí mientras ordenaba las fotografías de mi muerte.

Sí, respondió; dio la vuelta y se fue. A toda pregunta un desconcierto.
.

5.3.08

Del anecdotario V.

"Por decir lo que pienso sin pensar lo que digo
más de un beso me dieron, y más de un bofetón"


El otro día platicaba con una buena amiga de mis 'deslices', los consumados y los pendientes (más los otros que los unos). Ella, en su benévolo puritanismo me cuestionaba con aquello de "'mta, Fernando. A ti el 80% te gustan y el 20% restante te caga"

Desarmado ante el derechazo de esa dura casi-realidad*, lo único que me llegó a la cabeza fue una frase del buen Gabo:

-"El corazón tiene más cuartos que una casa de putas", dije.

- "Gracias por la parte que me toca", respondió.

Entonces me acordé que ella y yo, en tiempos remotos, casi casi.

Pendejo. Eso me pasa por casi casi con gente que se escandaliza más por la forma que lo que se divierte con el fondo.

Huelga decir que terminamos abrazados caminando por la ciudad, tomando café del Oxxo.


-LuMmo.


PD. *(Y la estadística está mal. He aprendido a ser más tolerante. Ja.)

28.2.08

Diez cosas que odio de ti.

Diez cosas sin las cuales el mundo sería un lugar más feliz:

1- Las palabras moco, pus, pedo, zurrar, pompa y bubi, así como toda la chistología derivada.

2- Don Francisco.

3- El nombre 'Teresita del Niño Jesús'.

4- Las palabras Quimera y Utopía para generar 'profundidad' en un poema/canción.

5- Juanes.

6- Los camarones (cocinados; si están en su hábitat no tengo problemas)

7- Las víboras (en su hábitat; si están cocinadas no tengo problemas)

8- Las chanclitas esas de colores, como zapatos de hule agujerados, no sé como se llaman. Ahorita investigo y les paso una foto para que vean cuales.

...

([4 minutos después]:
Ya. Se llaman crocs y son estos)

Retomando:

8- Los crocs.

9- Pepe el Toro.


10 - LuMmo.


PD. Por supuesto, acá obviamos el hecho de que Bush sobra en el mundo, de que Chávez por las mismas, de que la paz en el terruño es necesaria, y que al paso que vamos, su llegada va a coincidir con las catástrofes del calentamiento global, etc., pero sucede que este post no tenía intenciones mesiánicas, ni siquiera medio filantrópicas, sino nomás lúdicas. Así pues, me cagan las víboras.

PD2. (Ea, que tal!? cuatro esdrújulas así decorridito)

24.2.08

De antes del desayuno.

Hoy me regalaron un lunar.
Pienso empezar a coleccionarlos.

-LuMmo.

18.2.08

De los galardones.



Mire usted, que cosas.

Ayer, el Honorable Consejo Directivo que preside este blog, vía el Gerente General, y éste mediante el Director Creativo, me mandó llamar para hacerme partícipe de una feliz noticia: el comeluces ha sido honrado con un premio. El primero en su breve historia.

En el monitor, un mensaje sencillo... diríamos telegráfico, pero conciso: 'Luis Fernando: Hola, tu blog ha sido distinguido con un premio. Para más detalles visita el blog Resistencia Santiago de Leon de Caracas. Saludos. Pandora".

Audaz como soy, pensé: "Yo soy Luis Fernando, yo tengo un blog... debe ser para mí el mensaje"


Y así era: 'Diz que até nao é um mau blog' ('Di que este no es un mal blog', creo) es la distinción que este espacio ha recibido de manos de un(a) camarada venezolan@, férre@ disidente del desmadre chavista y más bien simpátic@. Mis agradecimientos honestos a Pandora (aunque aún no adivino si es 'El' o 'La' Pandora).

Las reglas de la casa indican, si mi escaso entendimiento no me traiciona, que hay que tomar siete blogs, y ejercer el 'pay it forward'. Para ello, el H. Consejo tomó la determinación de crear un Comité especial, mismo que hubo de peinar la red y decidir, tras varias jornadas de discusiones (en las que los ánimos estaban a vapor hirviente, y hubo muchos heridos y bajas, muy triste...), la séptima de galardones que Tragaluz habría de entregar.

Los blogs elegidos son los siguientes:

1. Consumiendo libertad. Por Luna Líquida.

2. The B Side. Por la Almohada Carnívora (cariñosamente apodado 'el Cojincito Mordelón')

3. Plaqueta y ya. Por Plaqueta. Y ya.

4. Orsai. Por Hernan Casciari

5. Descalza. Por Burma. Hace cuatro meses que no escribe nada, pero todo lo que hay ahí vale la pena ser releído.

6. Gourmet Garage. Por la Zapatita. Aquí debería confesar que me come el cariño... pero no: el blog es muy bueno.

7. Que levante la mano la palabra. Por Oliva León.

Que los disfruten.


-LuMmo
(desde el coctel que organizó la empresa con el cheque del premio).

PD. (A los recomendados que aparecen en este listado y que también ponen los ojos por acá: luego paso por mi comisión)

PD2. Y aunque no lo parezca, si pasan el ratón (sic) sobre el nombre de las páginas, sí los enlaza. (Dios! la tecnología es una cosa bárbara..)

16.2.08

De las fotos VII.

Hace mucho que no posteaba fotitos, y eso se debe en buena medida a que hace mucho que no saco fotitos que me gusten. Estas son de las últimas que me latieron. Ojalá le gusten a quien lea esto.




















No es mucho, pero igual, quedaron coquetonas, no?

Paz.

-LuMmo.

7.2.08

De la barbería virtual.

Curioseando, encontré una cosa que me maravilló. El autor, según el mismo video, es un cuate llamado 'Lovely Virus'. Alemán, creo.

Si ya lo han visto, sabrán de lo que se trata con el puro título de la entrada. Si no, créanme, vale mucho la pena.

Las condiciones son sencillas:

1. colóquense unos audífonos (son obligatorios, si no el experimento no furula);
2. de preferencia, esperen a que el video baje completo; y
3. cierren los ojos (no hay nada que ver; en realidad es sólo audio).

Acá se los dejo.

PD. OJO: NO es de los videos que asustan con un grito o un violinazo (gracias, Mau); esos videos me cagan, así que pueden subirle al audio sin miedos a que la cara de Linda Blair vomitando les vaya a provocar diabetes.


3.2.08

Del abuelo.


El veintiocho de abril del noventaynueve, mi abuelo andaba en Zihuatanejo. Pasó a saludar a los inquilinos, a ver como estaban sus plantas. Cruzó un par de palabras, nada serio: "Maestro, cómo ha estado?" le dijeron; "Bien. Deja, no te levantes" respondió. Entró a la cocina y no lo vieron salir.

Ese mismo día, a seiscientos kilómetros de distancia, mi abuelo estaba muriendo. Complicaciones de la diabetes que lo mantuvieron postrado a una cama los últimos meses de su vida.


Así era el abuelo. 'Descansar haciendo adobes', decía. Hasta muerto tenía cosas que hacer.


Un cabrón, el viejo; y un buen hombre: don Nati era un cabrón adorable, sabio y divertido: bueno.

Una vez, un par de años después de morir, mi abuelo tuvo el detalle de venir a despedirse. Ya les digo: era un buen hombre. Era un gran hombre, sí, pero también era un buen hombre. Me sorprendó dormido, así que decidió dejarme dormir y colárseme por uno de los párpados en forma de sueño. Me dejó abrazarlo por última vez, y luego se llevó su imagen a otra parte, a donde ya no lo he visto desde entonces.

Maestro de profesión, de vocación profesor. Antes de que Ixtapa se conviertiera en el pedacito de plástico que es hoy, había ahí un palmar. Huertas, en realidad, y el centro importante no era Ixtapa, sino Zihuatanejo, el pueblito que ahora ha quedado relegado a la condición de pintoresco. Ahí vivió don Nati más de cuarenta años. Muchos de ellos, dando clases de sexto de primaria. 'Agárralos pollos'. Popular sin quererlo, fue el maestro del pueblo. Contrapeso del cura, del militar, del político. Voz de mando, razón en mano. Respetado por el pueblo entero, querido por sus niños, consultado por caciques y gobernadores, regañado por la bisabuela, amado por la abuela, admirado por los hijos y recordado por nosotros.

Recio y juguetón a una vez, no era difícil imaginarlo montado a caballo con su sombrero calentano, ni haciendo de caballito a cualquiera de nosotros, los nietos. Fue él quien nos dio un machete la primera vez, y sacrificó algunos troncos para que aprendiéramos a usarlo sin rebanarnos una pata. Odiaba que me pidiera ayudarle a regar sus plantas a las siete de la mañana, pero mataría por hacerlo una vez más.

- "El hobbie de tu abuelo eran las mujeres... y la verdad era muy bueno" me dijo la abuela hace poco. ¿Ves? es cosa de familia. No es que sea yo muy bueno en el hobbie, pero no me puedes culpar por intentarlo. ¡Está en mi código genético!

Hace unos días alguien me dijo "Si tu abuelo viera en lo que te estás convirtiendo, estaría orgullosísimo". No lo sé, pero quiero creerlo. Y si no lo estuviera, tampoco importa mucho: con saber que estuvo ahí, que formé parte de su vida, me doy por bien servido.


- LuMmo (Vega).

28.1.08

Del anecdotario IV.


- ¿Me amas?

- (No) ¿Mande?

- Que me encantas.

- Ah... Y tú a mí.

(Sonrisas)

Diez minutos después, y sin la más leve sospecha de la revolución que mi mal oído había causado (o mi traidor inconsciente, who knows?) gritó desde la regadera, invitándome a comenzar de nuevo...

23.1.08

De la noche del 22 de enero.

La noche comenzó en forma de sonrisa. La sonrisa en la almohada contigüa que les había pedido a los tres encapuchados del otro día; más inocente de lo que hubiera querido, pero ahí está. Cuando nos despedimos, la sonrisa seguía ahí, y seguirá mientras no note mis ojeras, o mientras yo no muestre la dentadura. De eso estoy crudamente seguro. Las ojeras y los colmillos son cosas que (lo digo no sin vergüenza) ahuyentan a ciertos tipos de sonrisas.


Cuando regresé a casa, más caído en el cinismo y la autocomplacencia (más repuesto), me encontré a Don Segismundo, el de los libros, comiendo mandarinas en la entrada de su casa. Estuvimos platicando de nuevo. Hacía mucho que no lo hacíamos. Entre muchas otras cosas, sigue necio con la idea de que me vaya a vivir lejos. Dice que eso hacen los adultos, se van a vivir lejos cuando hay oportunidades, y yo le digo que no, que eso de emigrar a tierras más prósperas lo hacen los patos.


Platicamos mucho tiempo. Horas. Él defendía sus puntos y yo me olvidaba de la eminencia que es, y lo mandaba al demonio. Al final nos cansamos, cambiamos de tema, y como lo aburrí se fue a la cama.


Aunque no cedí un centímetro (y me enorgullece decirlo; no es fácil ganarle) hay que concederle razón a don Segismundo. El mundo se me está haciendo chiquito, y si me descuido va a acabar por ceñírseme al cuello en forma de corbata (líbreme dios!). Por lo pronto ya huelo a tinta, pero eso no es tan malo. Después de todo, llevo mucho tiempo oliendo a tinta. Más del que quisiera recordar.


Por lo demás, anoche soñé por primera vez en mucho tiempo. No fue un mal sueño, sólo uno desconcertante. Se supone que debería haber dejado de soñar contigo desde hace mucho, no? Soñé contigo, te decía en el mensaje y en la línea anterior. Contigo y con todas las D's que te rodean. Y digo todas: La que te acompaña, la que te enseña, las que te dieron vida (aunque una de ellas no sea D, y más bien duplique nombre con mi madre), las que comparten sangre y apellido contigo. Todas. Hasta las que no quisiera conocer, estaban en el sueño. Y a mí sólo me acompañaba mi hermano. Pasábamos Navidad en tu casa (extrañísimo, por obvias razones). Tu papá, un caballero. Pero en serio, un tipazo. Me cayó bien en mi sueño; en la vida debe ser eso mismo, pero potenciado. Repito: se supone que debería de haber dejado de soñarte hace mucho.


El problema de ser hijo ilegítimo de Sabina es que uno se cree sus canciones. Los 19 días ya pasaron, y el saldo fue blanco, pero andaremos rozando las 100 noches de 500 que adeudo. Que duro. El reloj marca las 5:14 de la madrugada, y ya es habitual que a estas horas siga despierto (menuda herencia dejaste; me encanta).


Más o menos a las 7 (¿cómo puede ser que la misma estúpida manecilla haga tan buen papel de verduga como de redentora?) la noche del 22 de enero se acabó. Quiero decir, para mí. No fue un mal día, y me atrevería a decir que tampoco fue mala noche; después de todo, este asunto de la indefinición no es tan molesto cuando uno sabe caminar por la orilla de su propia vida.



-LuMmo.

De la honestidad.


Te extraño.

Mucho.

-CG-

-LuMm(i)o.


PD. Anoche te soñé. Prometo contarte el sueño en cuanto pueda.

19.1.08

Del Niño Karate.

Hará algunos años, mientras zappeaba la tele cualquier madrugada, me topé con una película en la que Ralph Macchio (el Karate Kid) se metía en otra bronca. Acá no tenía que madrearse a los Cobra Kai (esas son minucias), sino que se hallaba en un lío gordo de a deveras. El equivalente ante el señor Miyagi hubiera sido que se hubiera puesto a las patadas con Bruce Lee: se le ocurrió la gracia de aventarse un duelo de guitarra contra el guitarrista del mero señor de las tenebras. El virtuoso (cabe la expresión?) elegido no era otro que el mismísimo Steve Vai (al que pueden ver tocando guitarras de tres brazos, o una guitara de dos brazos, uno para cada mano de Vai, etc.), en sus años mozos.

Acá les dejo el duelo final de la película. Una joya:




-LuMmo.

PD. Y esta entrada? qué tiene que ver con cualquier cosa?
La explicación es sencilla: el video está chido.
PD. 2. Ah, sí: el nombre de la película: Crossroads. En español, La Encrucijada.
(Y si tienen la referencia, ahórrense el comentario: No, no es la de Britney)

12.1.08

De Usted.

Los usos y las costumbres del lugar en que vivo dictan que el 'Usted' interpone una barrera infranqueable, absoluta y consensada entre dos que se comunican. Dicen también que tal muro sólo cae cuando se "rompe el hielo, el 'turrón' (palabreta por demás incómoda) o simplemente nace el 'tuteo'".

Déjeme le platico algo: en las entrañas de mi neurosis, algo muy distinto sucede: el 'tú' me es impersonal, simplón, ordinario. Eso: ordinario. El 'usted', en cambio, es el pie que apoyo en terreno desconocido y, a su vez, un camino de migas de pan que dejo para quien quiera caerle a la casita de caramelo, con los riesgos y las promesas que eso supone.

Las pocas personas que han entedido el juego, han entrado a la casita y hasta le han puesto cortinas, generalmente son las que se quedan en mi vida como cófrades y/o cómplices.

Hoy le hablo a Usted. "La Usted".

"Yo creo que te va a caer bien.- me dijeron-. Le gusta leer, y la trova y esas cosas que te gustan a ti; y sabe un chingo de idiomas, inglés, portugués, francés y no sé cuantos más..."
Allí mismo decidí no tutearla. Pintaba perfecto para cómplice, y un tuteo habría de volverla, simplemente, alguien que sabe un chingo de idiomas y que le gusta leer y la trova y esas cosas.

Entonces nos encontramos. Temas elevados, libros y autores que jamás en mi pinchurrienta vida habría escuchado nombrar. Para impresionar (sí, lo confieso) llegué a hacer alguna investigacioncita (o quince, no recuerdo) express en internet. Música, filosofía, literatura. Por supuesto, en ninguno de los casos soy rival, así que desistí de la idea de competir mucho antes del banderazo de salida, y caímos al siguiente nivel.

Información personal básica. Dónde vives, qué haces, cómo, cuando, dónde, por y para qué. Qué te gusta, qué no, cuando, cómo y dónde... y luego, un chispazo más, la frase que sirvió como membrete de nuestros cada vez menos fugaces encuentros: "como aquel capítulo de los Simpson en el que..."

Dentro de su genuina estupidez (Puerco araña, puerco araña...) los chispazos de genialidad de Homero llegan a ser épicos: "Lisa, si algún día el mundo se pone contra mí, quiero que estés de mi lado".

Así hoy. Cómplice de un crimen perfecto que cualquier día de estos cometo; fan declarada de éste, su fan; atino en el desconcierto; historia eterna de un tórax adolorido; lascivia en dosis controladas; belly dancer favorita, confesora y confetriz; mala, mañosa y buena consejera: gracias.

- LuMmo

PD. Y esto, por supuesto, no la exime de ninguna obligación contraída. No importan los pretextos.

8.1.08

De las primeras impresiones.

Ven.

- LuMmo.

PD. "y h.d.t."
PD2. En "¿Qué vas a hacer con eso?" te faltó la "a".

5.1.08

Queridos Reyes Magos:

Supongo que les parecerá raro recibir una carta mía; después de todo, hacía ya varios años que no figuraban entre mi mitología (les confieso), razón por la que los saqué también de mis contactos personales.

El motivo de que ahora me animara a escribirles es sencillo: sucede que estas fiestas las pasé rodeado de niños y niñas que, a fuerza de axiomas y silogismos del tipo "Si-entonces" y de toda una serie de pruebas a todas luces irrefutables, han dado al traste con mi escepticismo insostenible y mi absurda madurez.

Permítanme, antes que algo más suceda, preguntarles cómo han estado. Llevo años sin recibir noticias suyas, a no ser que participan en campañas televisivas de mueblerías y que en sus ratos libres se toman fotos en las plazas comerciales y en la Alameda. Me enteré también de la carta indignada que les escribiera un niño, y que ha circulado en varias versiones por todos lados, hasta convertirse en una divertida canción de Frank Delgado. Sobra decir que yo estoy de su lado (del de ustedes), aunque hay que concederle cierta razón al enojo del niño.

Yo, dejenme platicarles, ando medio raro. Ya saben, cosas de chiquillos de 26. Por un lado, andaba metido de burócrata y ahora estoy desempleado y con miras a dos o tres alternativas aún neblinosas; por el otro, se habrán enterado de lo que sucedió hace unos meses con mi marea personal, no? bajó abruptamente porque ya no tuvo quién le atrajera hacia sí. Además del asunto de la salud, siempre tan delicado y engorroso.

Todo eso es lo que ahora me lleva a enlistarles (no creerían que en esta carta no incluiría mi lista de regalos, o sí?) algunas alternativas que serían bien recibidas en el zapato que ya mismo, en cuanto termine de redactar esto, coloco debajo del árbol.


- Una lámpara maravillosa.

- Una cajita de dogmas autoadheribles.

- Una sonrisa en la almohada contigüa.

- Boletos para el circo.

- Alas para zapatos. Del 29 y medio o 30, gracias.

- Un curandero de ojos amarillos.

- Una botellita de locura, de esas que traen rociador, como los perfumes.

- Un "(hola...)" para mi habitación.

- Paz mundial (sé que esto es un lugar común, pero no me culpen por intentarlo).

- Un cartón de certezas. No importa que no las envuelvan.

- La extinción total de las hormigas.

Y creo que sería todo.

Cuando yo era niño, no estilábamos amarrar la carta a un globo y dejarla ir. Eso es una moda más bien nueva, así que, conservando las tradiciones, les dejo ésta debajo del árbol, enrollada y dentro de un zapato bien boleado y reluciente. Perdonen que no les haga dibujo como cuando era un niño de a deveras, pero se me ha ido olvidando su fisonomía conforme recuerdo más el logo de Coca-Cola, y temo cometer un error catastrófico en alguno de sus retratos.

Agradezco, de veras, la atención que pongan a esta cartita.


Atte.


LuMmo.


PD. Olvidaba platicarles: cuando no contaba más de tres años de vida, uno de mis tíos aseguró que los había visto, y lo hizo con tal convicción que al día de hoy no puedo menos que darles un consejo: cuidado, hay fisgones que se asoman desde la sala cuando ustedes pasan por las cocinas de mi pueblo natal, Lázaro Cárdenas, Mich.