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5.3.09

De la caída del cabello.



["Yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud..."

- Contigo. Sabina.]
Hasta donde entiendo (porque no están para saberlo, pero los toros me cagan*), cortarse la coleta significa retirarse, dejar de ser torero; pero la extrapolación nos invita a investirle de un significado mucho más rico: renunciar, dejar ir / pasar.

Varias veces en este blog he hecho referencia al cabello largo como símbolo de algo aún no definido, pero que me ha tenido atrapado desde que, al salir del Servicio Militar (jo), decidí que se acababan las peluquerías para mí. Una idiotez, si me lo preguntan, porque como era de esperarse, a los militares mi acto de rebeldía les importó un pijo; y a mí también, por cierto. La bendita represión me había hecho olvidar que esa tontería fue el origen de tamaña cosa.


Sea lo que fuere que pensé en aquel momento, ya se me olvidó. Y como a causa, efecto, el cabello largo se fue. Supongo que eso pasa cuando las cebollas cambian de capa: se les olvida la cebolla que fueron una capa antes. Lo bueno del asunto es que el cabello crece, y en cuanto necesite un baño de adolescencia siempre habrá un diligente militar a la mano para recordarme que el mundo necesita soñadores de pelo largo ("Qué le va usté a hacer, Señora?" Señora. Serrat. )



- LuMmo.



* No literal. Y hablo de la tauromaquia, no de los animales.

7.1.09

De la muerte de la esperanza.

Esperó. Esperó mucho.

Una tarde, la menos pensada, la vio tirada a media calle. Estaba débil, sucia, enferma y definitivamente no había comido en mucho tiempo. Él no pudo menos que alegrarse de verla así, tan sombría. Si las cosas seguían como hasta entonces, la esperanza se le moría cualquier día de esos. No faltaba mucho. Era cosa de horas; un par de días a lo más. "La esperanza muere al..." eh... Puta madre.


- LuMmo.

21.10.08

De la lógica elemental II

¿Sabes qué es lo mejor de vivir en un mundo esférico?

Que si camino

     y camino

          y camino

               y camino

                    y camino en línea recta,

el lugar más lejano al que puedo llegar está justo

detrás de mí.

- LuMmo.

14.8.08

De la fiebre amarilla.


Con la novedad de que tengo dengue.

Para los que no estén familiarizados con las afecciones tropicales, les explico: el dengue es una enfermedad que transmiten los mosquitos mediante su picadura. Existen dos tipos de dengue: el común y el hemorrágico. Los síntomas del primero son, según me dijo el médico, dolor de huesos, cabeza, fiebre e insomnio; los del segundo, todo aquello más púrpuras, petequias, equimosis, epistaxis, hematemesis y melena (lo cual suena mucho más peligroso que el simple dolor de cabeza y de cuerpo). Afortunadamente yo tengo del primer tipo, así que estoy tirado en cama cual si fuera el más jodido de los fardos.

Parte de mi recuperación es, por supuesto, ver mucha tele. Las horas pasadas frente al televisor (pues tampoco puedo leer, gracias al gentil dolor de cabeza que me impide cualquier intento de concentración) me han permitido reventarme un montón de competencias en las olimpiadas. Aquí algunas apreciaciones dignas de las más ociosa de las convalecencias:


1. Al día de hoy, México sólo ha ganado una medalla, y es de bronce, y es en un deporte cuya cualidad de deporte me parece francamente absurda: los clavados sincronizados. A quién se le ocurrió que eso es un deporte? No es que demerite el trabajo de Paola noséqué y Tatiana tal (además, un detallazo que Tatiana le dijera "Felipe" y y le hablara de tú al 'Cometín espurio'), no se me malinterprete. Les salió muy bonito su clavado, muy parejito, coquetísimo vaya; pero ¿clavados sincronizados? tanto eso como el nado sincronizado, como algunas cosas de la gimnasia rítmica y el tiro con pistola de aire, mi neurosis no puede considerarlas deporte. Algo parecido, sí, pero no entra en mi categoría de "deporte". Mea culpa. El clavado estuvo bonito.


**UPDATE: otra medalla. Ahora de oro y en Tae-kwon-do. Quejas? no, ninguna. La taquiza que las televisoras le organizan a los medallistas, todo un síntoma de urbanidad.


2. El tipo que se luxa el brazo cargando la pesa despertó mis más terribles miedos. Desde que tengo memoria, me pregunté si eso de doblarse la mano hacia atrás con semejante peso podría realmente pasarle a los pesistas. Por lo demás, tengo una duda seria: es halterofílicos o halterofilistas?


3. China, país organizador, se ha quedado con la mayor parte de las medallas. No sé a ustedes, pero eso a mí me habla de una pésima anfitrionía. Es como aquel concurso internacional de baile que organizó televisa, y en el que ganó el mexicano (referencia: Placer culpable 8 de IZ).


4. Inmediatamente después de la transmisión vespertina de las competencias olímpicas, en tvazteca transmiten "Gladiadores Americanos". Que cada quien forme su opinión, yo me reservo la mía. Jo.

5. Las mascotas chinas no son, a pesar de lo que pueda parecer, las más pobres en carisma de toda la historia de los juegos olímpicos. Aquí (bueno, no aquí aquí, sino abajo) una galería de mascotitas, unas más aburridas que otras, con la honrosa excepción, por supuesto, del picassiano barcelonés Cobi.


Waldi - 72








Amik-76











Misha - 80











Sam - 84











Hodori - 88













Cobi -92












Izzy - 96











Ollie, Syd y Millie - 2000












Athena y Phevos - 04













Beibei, Jingjing, y.. las otras madriolitas chinas - 08










Bueno, creo que es momento de terminar esta serie de agudas observaciones, en parte, por supuesto, porque es una estupidez de post y en segundo lugar porque ya no se me ocurre nada. Además porque el dengue está mellando mi capacidad de análisis, y si no me detengo ahora corro el riesgo de mencionar a las volibolistas de playa, y hasta ahora he resistido bastante bien mis impulsos hormonales.

Paz.

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