20.10.09

De las buenas compañías.


Sabes que sólo hay dos formas de despertarme, y una es la tuya, la privada, la del aliento.

Me gusta la sensación de asincronía en mis latidos; y el desconcierto de la nueva vigilia; y las huellas de lo que hiciste mientras dormía.

-Me gustan tus muslos susurrándome al oído que ya no hay sueño que valga-

Por ensayo y error, a ley de efecto y constancia, conoces mi mapa neural. Soy tu hipótesis nocturna. Me contrastas, te diviertes, resuelves tu dilema y yo termino siendo un laberintito en geodésica, sencillo, aburrido, insomne.

Me gusta que armonices tus dos compases: El que me toma como eje para trazar círculos de tierra y el que oscila sobre mí en silencios pendulares.

Cerca ya de la inconsciencia, me empujas y marcamos el final a este recuerdo. Vuelvan los colores, las sombras, los sonidos.

- Que descanses - digo. No es una descortesía ni el sello de la distancia. Es un deseo limpio: que tu sueño viva para matar el mío.

- LuMmo.

4 comentarios:

armadill@ dijo...

Oye la mía: me gusta.

iz dijo...

qué bella la línea con la que cierras el post y que bello todo el relato que me encuentro hoy. hace mucho no pasaba y me da un gusto tremendo leerte. como siempre.

Eli M. dijo...

Un beso mi señor.

Morocco dijo...

Ay, cabrón, uno no se puede ausentar por 6 meses porke hasta el LuMmo retacha a tragarluz...
Chingón, hermano, sobra decir ke eso de los muslos me latió.

MJM